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lunes, 4 de enero de 2016

¿Cuál es la mejor etapa de la vida?

   
Seguro que más de uno escuchó de alguien decir —si es que él o ella misma no lo dijo—: "En mis tiempos...". Esta frase es cada vez más común en los adultos, o en los ancianos, y en cierto sentido, en algunos adolescentes que tienen un ligero "complejo de adultez" (broma^^); esto último quizá porque las cosas van cambiando cada vez más rápido en el mundo de la tecnología. Los usuarios de Facebook que se sorprenden o desdeñan al oír de otras —algunas existentes— como Hi5, o el mismo Messenger o MSN. Si Facebook quiere ganar a las nuevas generaciones, o evitar una migración a otras redes sociales, tendrá que hacer rápidamente cambios importantes. Eso, en relación a redes sociales.


    A dónde llegaríamos hablando acerca de tribus urbanas, modas, formas de hablar. Conozco a ciertos amigos que estando en la etapa de la adolescencia, se sorprenden de ciertas costumbres que tienen sus casi coetáneos, a quienes llevan ventaja en 4, 3 o hasta 2 años.

    Pero no me iré por la tangente. ¿Cuál es la mejor etapa de la vida?

    ¿Cuál es la etapa en que uno es más feliz, más bonito, o más fuerte, o más influyente, o más libre?¿Qué escogerías tú, mi amigo lector? Si te dieran a escoger a qué etapa de tu vida te gustaría volver o saltar... ¿Cuál sería?
  
   Esta es una serie de ensayos cortos para reflexionar ¿Cuál es la mejor etapa de la vida? (O quizá sea mejor decir que es un ensayo dividido en partes). Analizaremos lo mejor, lo peor, lo que se les da más, lo más difícil, entre otras cosas, y veremos cuál es la mejor. Debe de haber una etapa que todos anhelan vivir nuevamente o saltar a ella, ¿no es así?

VAYAMOS A LO COMÚN:

    ¡Vamos! Muchos van a estar de acuerdo —no todos, pero sí muchos—, que la mejor etapa de la vida es la juventud —así, en general, 'juventud', sin especificar si la adolescencia, o la juventud propiamente dicha— o la niñez. Así que, ya tenemos una respuesta tentativa. ¿Por qué no colocar en el podio de nuestra competencia a estas dos etapas en el primero y segundo lugares? Pero... la cosa no es tan fácil si queremos realmente comprobarlo con algo de análisis. ¿Por qué esas etapas son las que se consideran las mejores, o las más felices?

Comencemos en orden...

domingo, 29 de noviembre de 2015

HACIENDO LA CUENTA...TODOS VIVIMOS HASTA 18 AÑOS… ¡Y ESO, SI LLEGAMOS A VIEJOS!

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:12)

Vivimos en una sociedad altamente sincronizada, y el tiempo llegó a formar parte de nuestro día a día. Las personas valoran mucho las horas, los minutos e inclusive los segundos. Olvidamos frecuentemente los años y las décadas, y se convierten en ideas bastante lejanas, abstractas para muchos.

¿Cuánto significa para nosotros un segundo? ¿Y cuánto es para nosotros un día? Un día tiene 1440 minutos o 86400 segundos, pero un día puede no significar demasiado para un ser humano a pesar de los miles de minutos que tiene. Si nos dieran un tiempo limitado de vida para escoger: 4300 días o 15 años, ¿Cuál sería nuestra respuesta, si quisiéramos la mayor cantidad de tiempo? Tal vez necesitemos hacer los cálculos, pero intentemos sin pensarlo mucho escoger una de estas dos cifras. Personalmente, los días me parecen pocos… y escoger los años, medida más popular para las edades por ejemplo, sería mi opción. Pero algo me dice que quizá “cuatro mil trescientos” días sea más que un simple “doce”…

La verdad es que 4300 días son poco menos de 12 años, ¡y todos sabemos que ese tiempo de nuestra vida puede pasar tan rápido! Es sencillo llegar a los 18 años, que son tan sólo 6570 días. Si bordeamos los treinta años, habremos vivido casi 11 mil días. Y si llegamos a cumplir los ochenta años, ni siquiera completaremos 30 mil días, a pesar de que no estamos contando las posibilidades de sufrir un accidente fatal o una enfermedad mortal… la vida humana es corta y frágil.

¿En qué pasamos todo el tiempo de nuestras vidas, y por qué muchos ancianos suelen decir que sus vidas pasaron tan rápido, recordando la juventud como si fuera ayer? La razón es que en realidad nuestro tiempo de vida es menor de lo que aparenta ser.

Pongámonos a pensar en los 30 mil días mencionados líneas arriba. Se dice que el ser humano vive casi la tercera parte de su tiempo durmiendo. Así que realmente nos quedan 20 mil días “para vivir”. Sin embargo, pasaremos la tercera parte (8 horas diarias) de nuestra vida laboral en el trabajo, un aproximado de 13 años (4745 días). Estaremos mirando televisión aproximadamente por 5 años (1825 días). Revisando y complementando esta diferencia con un interesante cálculo publicado en la revista francesa Science & Vie[1] , restemos 6900 días (que representa aproximadamente el tiempo en actividades desde telefonear hasta hacer colas, inclusive desde estar resfriado hasta el tiempo que pasamos en el transporte urbano[2]), y nos quedan apenas 6535 días. Hay más factores a considerar para continuar “restando días” a nuestra vida, como el tiempo de la juventud y adolescencia, considerados por muchos como un período feliz y de plenitud de energía y belleza. Vamos a atrevernos a más: la última cifra representa aproximadamente 18 años de tiempo “para vivir”. Si continuamos restando tiempo acumulado en cosas triviales como discutir, estar conectado a la internet y nuestras siestas o momentos en que “hacemos hora” sin hacer algo trascendente, restaríamos quizá una tercera parte más de nuestro tiempo. La conclusión de todo este cálculo es: ¡Tenemos poco tiempo para vivir!

Moisés, que hablaba con Dios “cara a cara” estaba consciente de lo pasajero de nuestras vidas, afirmando que en la gente más saludable la vida llega de 70 a 80 años, y con todo, resulta una carga pesada a quienes llegan a vivir tanto tiempo. Salomón habló mucho de lo pasajero de la vida en el libro de Eclesiastés, afirmando de manera pesimista que “todo es vanidad”, esto es, temporal y sin sentido. Por eso también animaba a las personas a alegrarse en el fruto de su trabajo, temer a Dios, y “acordarse del Creador en los días de la juventud”.

¿Qué nos gustaría dejar a nuestro mundo cuando partamos a la eternidad? Resulta difícil y hasta aterrador pensar que tenemos tan poco tiempo para vivir. Los más jóvenes tienden a pensar que lo serán por siempre, u olvidan lo pasajero de aquella edad maravillosa, en la que vale la pena acordarse de Dios para tomar decisiones sabias.

Enséñanos a contar nuestros días para que traigamos sabiduría al corazón… ¿no es una oración maravillosa y cargada de una conciencia tremenda de nuestra condición humana? Para Dios mil años son como un día, y un día como mil años, y por eso nos mira con la misericordia de un ser que ve lo pasajera de nuestra existencia. Jesús dijo que no nos afanemos por el día de mañana, y que cada día trae su propia preocupación, por tanto, también nos anima a tomar sabiduría para no andar preocupados por todo, y además nos anima a disfrutar del tiempo presente, el único del que en realidad tenemos cierto control.

Lo mejor que podemos hacer es entregarnos a Dios, valorar el tiempo que nos da, valorar el tiempo de nuestro prójimo, ser más disciplinados y conscientes con el uso del tiempo, aprender a organizarnos y planificar sin caer en el estrés, estando dispuestos a decir “si Dios quiere”, como Santiago exhortaba, y valorar el tiempo y recursos que usamos para aprender cosas nuevas, reír, amar y ser felices, porque todo en esta vida tiene su tiempo. Que Dios nos permita ser sabios, y aprovechemos siempre los días que Él nos da a todos.

ORACIÓN: “Dios, te doy gracias porque me das el día de hoy para estar vivo, y tengo la oportunidad de ver la luz y sentir el calor de la vida. Ayúdame a aprovechar los días que me das para tomar las decisiones correctas y vivir plenamente, siendo consciente de que esta vida es tan sólo la preparación para una más larga, en tu presencia”.

José Boris Kehuarucho Paullo



[1] La referencia en español la tenemos en: http://www.microsiervos.com/archivo/mundoreal/cuanto-tiempo-de-nuestra-vida-pasamos-muy-interesante.html
[2] Aquí se tomaron los datos relevantes para el autor de este ensayo. Tomando en cuenta la tabla publicada en realidad los días para restar serían 16864 días (exceptuando dormir, estar de pie y estar sentado)